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Quejarse es inútil

Una de las primeras entradas de este blog se titula "cambiar no es de débiles", y releyéndolo me he dado cuenta de que el mensaje es muy similar al que quiero transmitir con esta entrada.

Estoy más que cansada de escuchar quejas de todo tipo. En el trabajo está el que se queja de que no le gusta lo que hace, el que se queja del jefe que le han puesto, el que se queja del cliente, del calor, del frío, de la comida, del transporte...
Ya fuera del trabajo, la que se queja de que su marido es un desastre en casa, la que se queja del colegio en el que ha metido a sus hijos, de sus hijos, de los deberes, del profesor, de los vecinos, del barrio,… Puf! Resulta agotador, no crees?!!
Hace tiempo que yo decidí que la queja no era la solución. Quizá tras haber entendido que hay poco de lo que yo me pueda quejar… No sé si conoces esta frase de Stephen Hawking que dice “Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo”Esto lo dijo estando ya enfermo de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica).

A mí,…

¿Y si pudieses viajar al pasado?

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Quizá es la influencia de haber leído hace poco un libro que habla sobre las conexiones con el pasado y el futuro (Pitia). No lo sé. El caso es que ya han sido varias ocasiones últimamente en las que he visto o he escuchado una frase que quizá tú también conozcas: "Si pudieses viajar al pasado, y visitar a tu yo de hace 20 años, y tuvieses la oportunidad de decirle una frase, ¿qué le dirías?".

¿Te lo has planteado alguna vez? Yo creo que me diría “no le des tanta importancia”. Creo que habría sufrido menos si alguien me lo hubiese dicho. O quizá me lo dijeron, pero con seguridad no tuvo el impacto que podría haber tenido si fuese yo misma la que me hubiese dado ese mensaje…
Hablando de esto con Violeta, ella me decía que hace un ejercicio parecido, que es imaginarse a sí misma dentro de 20 años, y que le hacen la misma pregunta: “¿Qué le dirías a tu yo de hace 20 años?
Cuando me lo contó, me imaginé a mí misma, dentro de 20 años, casi con 60, con mis hijos ya mayores, con meno…

Las personas son más importantes que las cosas

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En alguna otra entrada del blog hablaré del libro "La última lección" de Randy Pausch. Para mí es uno de esos libros que dejan huella (al menos a mí este sí lo hizo), que leí por primera vez hace casi 10 años y que de vez en cuando releo para refrescar mensajes.
Una de las frases que leí en ese libro es esta: "las personas son más importantes que las cosas". Que dicho así parece bastante evidente, y creo que nadie diría lo contrario, pero la realidad es que si nos paramos a pensar, no es raro que a veces le demos más importancia a las cosas que a las personas, y obviamente esto es un gran error.



¿Por qué me ha venido a la cabeza esto ahora? Pues porque el otro día, al recoger a mi hijo en el colegio, le vi muy triste y cuando le pregunté qué le pasaba me dijo muy disgustado y rompiendo a llorar que había perdido la sudadera del uniforme en el patio del colegio. Me agaché, le pedí que me mirase a los ojos y le dije que era solo una sudadera, que teníamos que preocupar…